12.08.2015

Reseña De Eleanor y Park


Eleanor es nueva en el instituto; su vida familiar es un desastre; con su intenso pelo rojo, su extraña y poco conjuntada forma de vestir no podría llamar más la atención aunque se lo propusiese. Park es un chico mitad coreano; su vida familiar es tranquila; no es exactamente popular, pero con sus camisetas negras, sus cascos y sus libros ha conseguido ser invisible. Todo empieza cuando Park accede a que Eleanor se siente a su lado en el autobús del instituto el primer día de clase. Al principio ni siquiera se hablan, pero poco a poco comparten sus hobbies y empiezan una relación de amistad... para terminar enamorándose de la forma en que te enamoras la primera vez, cuando eres joven, y sientes que no tienes nada y todo que perder.


Estamos ante, probablemente,una de las mejores novelas juveniles que se han publicado en los últimos años. Una novela que no tiene nada y que a la vez lo tiene todo: no tiene misterio que intentar descubrir, no tiene un argumento con giros bestiales y suspense a cada página, no tiene una trama muy complicada… Pero encontrarse de pleno con Eleanor y con Park y con una narración impresionante nada más abrir la novela, hace que sepas que este libro será especial con todas sus letras.
Y es que aunque solo tuviéramos a los personajes sentados en una butaca contándonos su vida durante toda la lectura, seguiría siendo igual de bueno.
Eleanor tenía razón. No era guapa exactamente. Emanaba algo artístico, y el arte no busca ser bonito; busca despertar tus sentimientos.



Por fin personajes adolescentes y verosímiles, una combinación que es posible tal y como nos demuestra la autora. Uno de los puntos fuertes de esta lectura es lo bien formados que están todos los personajes, incluidos esos secundarios que se pasean por el instituto o las respectivas familias de los protagonistas.
Eleanor es una tipa rara, para qué negarlo… Es la típica chica rellenita con la que todo el mundo se mete, además llama la atención como nadie con ropas estrafalarias, abalorios imposibles y contestaciones cortantes; y Park, que es todo lo contrario y lo único que quiere es pasar desapercibido, no tiene más remedio que gritarle que se siente a su lado en el autobús para que todo el mundo deje de mirar en su dirección.


¿Qué puede surgir de ese primer contacto? Pues algo grande cocido a fuego muy, muy lento.
Porque otro de los puntos fuertes del libro es el romance: algo tan, tan natural que se hace hasta casi extraño toparse con él . Un romance perfecto en su imperfección que se desarrolla muy pausadamente y de una manera muy lógica, un romance que encontraremos de principio a fin del libro y que en ningún momento se hace pesado. Por fin un par de protagonistas con la cabeza bien amueblada (bueno, Park es un poco más impulsivo pero se lo perdonamos),con una historia muy verosímil a sus espaldas sin ninguno de los tópicos tan trillados con los que nos encontramos últimamente.

  • Sostener la mano de Eleanor era como sujetar una mariposa. O un latido. Como tener en la mano algo completo y vivo.

La complejidad del personaje de Eleanor pone la piel de gallina, literalmente. Eleanor, una chica sarcástica y “poco simpática”, lleva el peso de la historia con una rabia contenida que se transmite al lector en cada una de las páginas ; se deja llevar por sus sentimientos aun sabiendo que no debería porque fuera de ese mundo en el que Park es su sol, la cruda realidad la espera en forma de insultos y madres sin una pizca de sangre en las venas.
Park también dará mucho juego, no creáis, este chico alejado de los tópicos típicos del rol protagonista (si lo leéis me entenderéis) brillará como una estrella en cada una de sus apariciones.


La narración, en tercera persona pero casi como si de una primera se tratase, es de lo más acertada. Hacía tiempo que no me encontraba con una lectura con una narración que me envolviera de esta manera,y todo ello ha sido gracias a Rainbow Rowell: su estilo afilado es una delicia, su narración sin prisa pero sin pausa es una maravilla y el sentimiento que le pone a su novela se percibe en cada página y deja sin aliento.
Por destacar algo negativo comentaré por encima el final: un final un tanto ajetreado y como muy fugaz y precipitado (aunque bastante sorprendente); es bonito en su conjunto, porque lo es y porque realmente este dramón no podía acabar de otra manera,pero una pequeña parte de mí ha sentido como si le faltara algo a ese final. Ese final y un par de páginas durante la novela que han bajado un poquito el ritmo y con las que pensé que perdería el interés (no fue así, la novela se recuperó y continuó mejor si cabe).

No estoy listo para que dejes de ser mi problema.


En definitiva, Eleanor & Park se ha convertido en una de mis novelas favoritas desde ya. Una historia diferente, emotiva y con mucha garra. Que no te engañen: los frikis también pueden enamorse. Y vaya manera de hacerlo.

-La próxima vez –prosiguió- me limitaré a decir: Eleanor, escóndete tras esos arbustos conmigo, porque me voy a volver loco si no te beso.


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